lunes, 2 de enero de 2012

Algo inesperado

Puede que no sea de la forma más normal, ni de la más lógica, pero así es y me encanta. Internet, algo que junta tantos corazones, no creí que pudiera querer a alguien de este modo, habiéndola conocido así, fue una tarde de julio, el 8, no sabía ni quién era ni por qué hablaba con ella, sólo sabía que en unas horas consiguió transmitirme más que lo que habían conseguido muchas personas en toda una vida. Vi esa sonrisa, esa cara de niña, con su flequillo siempre perfectamente peinado. Sabía que había algo que nos unía, más allá de lo que une una amistad habitual: no estábamos juntas, pero nos queríamos como si no nos hubiéramos separado desde el día que nacimos. Poco a poco esa amistad fue creciendo. Ahora soy capaz de contarle cosas que no consigo contarme ni a mí misma, sé que me aconsejará sin juzgarme, que me escuchará sin mirar la hora y que me querrá más allá de una cara bonita o un físico de infarto, que tendré una compañera de juegos, de risas, de ilusiones, de lágrimas, de blog, un hombro sobre el que apoyarme, a distancia. Sé que va a sonreír únicamente para hacerme feliz a mí, y va a aguantar lo inaguantable, para que esto funcione. Sé que tendré una amiga, no, algo más, una hermana a 800 quilómetros de mí para siempre. Pase lo que pase, sigamos unidas o no. Y, aunque a veces lo odio, le doy gracias a internet, y a las personas que hicieron posible que nos conociéramos, sin ellas ahora tendría un hueco en mi corazón que nadie llenará en la vida.